viernes, 11 de julio de 2014

Los hogares con dos padres pueden ser letales



Después de pasar dos años estudiando los servicios para sobrevivientes de violencia doméstica, me sorprendí al darme cuenta de que una de las barreras más comunes a la seguridad de las mujeres era algo que nunca había considerado antes: el alto valor que nuestra cultura da a las familias biparentales.

Empecé mi investigación en 2011,  el año en que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informó que más de un tercio de las mujeres estadounidenses durante su vida son agredidas por su pareja . Hablé con mujeres  en las comunidades  desde un pequeño pueblo minero rural a una gran ciudad global, en comisarías , en  tribunales penales, refugios de emergencia, centros de colocación con  procedimientos de custodia. He encontrado que casi todas las mujeres con hijos que entrevisté habían mantenido contacto con sus abusadores. ¿Por qué?

Muchas habían interiorizado la narrativa pública que equipara el matrimonio al éxito. A las mujeres que experimentan violencia doméstica se les dice en nuestra cultura que el ser una buena madre significa casarse con el padre de sus hijos y el apoyo en su relación entre ellos. Según un informe de Pew de 2010, el 69 por ciento de los estadounidenses dicen que las madres solteras sin pareja masculina para ayudar a criar a sus hijos son malas para la sociedad, y el 61 por ciento acuerdan  que un niño necesita un padre y una madre para crecer felizmente.

La conciencia del estigma de ser madre soltera se hizo evidente para mí cuando me encontré con una mujer joven que estaba embarazada de siete meses. Ella había dejado recientemente a su novio abusivo y estaba viviendo en un refugio de violencia doméstica. Cuando le pregunté si pensaba que la relación había terminado, ella respondió: "En cuanto a estar juntos en este momento, yo no quiero estar juntos. Pero yo espero que en el futuro - porque mi mente lo pone por ahí como, OK, no quiero ser una estadística  "Cuando dijo esto, supuse que se refería a las estadísticas de violencia doméstica.. Pero ella continuó: "Yo no quiero ser esta joven madre embarazada que dicen nunca dura con el padre del bebé. Yo no quiero ser así. "

La preocupación de no cumplir con ciertas normas de la maternidad era también frecuente en las familias de clase media alta . Las mujeres con un nivel profesional prominente y social a menudo temían empañar el barniz de su vida de apariencia perfecta. Otras tenían miedo de ser juzgadas por poner a sus hijos en situación de riesgo por la elección de un "socio" peligroso. Una de ellas explicó que mantuvo el abuso en secreto porque "estaba avergonzada por las cosas que estaba viendo; No podía dejar que la gente sepa que él no era el marido y proveedor fingido que era. 

"Independientemente de quiénes eran, la mayoría de las sobrevivientes eran muy conscientes de cómo su victimización influiría en sus identidades públicas como madres.

La parte verdaderamente alarmante, sin embargo, es el grado de intención que tienen las instituciones de ayudar a los sobrevivientes de violencia doméstica -  La resolucion de órdenes de protección, servicios de salud mental, programas de beneficios públicos y sistemas de custodia de los hijos - refuerzan el estigma con  políticas oficiales y arraigados prejuicios.


Los Profesionales de la salud mental, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, los jueces y los miembros del clero a menudo muestran una mayor preocupación por el mantenimiento de una familia de dos padres que por la seguridad de la madre y sus hijos. Las mujeres que dejaron los hombres abusivos fueron percibidas con frecuencia en  el mejor de los casos como  madres que no habían logrado mantener a sus hijos fuera de peligro y en el peor, como mentirosas que fueron alienantes  de los niños a sus padres.

En un tribunal, vi como un juez ordeno a la primera mujer a la que entrevisté que dejara a su hijo cada semana en la casa de su padre durante las visitas. Cuando ella trató de decirle al juez que tenía una orden de protección contra el padre de su hijo y que ella estaba preocupada por su seguridad, el juez respondió: "¿Sabe qué? Usted está tratando de mantener a este niño lejos de su padre, ¿no es así? "
Vi a las mujeres a perder los derechos de custodia, ya que se habían trasladado a sus hijos a la casa de sus amigos o incluso a los refugios de violencia doméstica para evitar el abuso, y los jueces consideraron  estos  como "arreglos de vivienda inadecuadas." Los niños fueron enviados de vuelta a sus padres abusivos, que podrían proporcionar "más estabilidad".

Otra sobreviviente  con quien hablé estaba enredada en una batalla de custodia con su ex novio, quien también estaba siendo procesado en un tribunal penal por herir a sus hijos. Una tarde, nos sentamos fuera palacio de justicia de la ciudad. Ella acababa de perder  dos días adicionales a la semana de la custodia con el padre de los niños. La principal prueba en su contra era una foto de ella bebiendo un cóctel, ilustrando su aparente falta de idoneidad como madre. Ella dijo: "Traté de llegar a mis hijos antes de que las cosas se pusieron muy mal, y el tribunal me preguntaba  '¿Dónde están los moretones? No es tan malo. ¿Por qué está enajenando a los niños de su papá?  En otra oportunidad me dijeron: '¿Por qué no te vas? ¿Por qué no sabes proteger a los niños? 'Ellos quieren que usted pueda escapar de los abusos y luego lo hace tan difícil ".

El mismo sistema que está destinado a castigar a los culpables y proteger a las víctimas de violencia vincula en forma mas estrecha a los dos. Esta realidad afectó profundamente las opciones de las mujeres; muchas calculan que prefieren vivir en hogares abusivos con sus hijos que arriesgarse a dejarlos solos.

Desde mi regreso de mi trabajo de campo, me he sorprendido por la narrativa dominante de todo el espectro ideológico respecto al valor que se da a las familias biparentales. Para estar seguros, los niños  que cuentan con el apoyo de dos adultos les va mejor en promedio que aquellos que no lo hacen, y los padres  que  comparten pareja y amor a menudo se benefician de una mayor seguridad emocional y económica. Sin embargo, he visto la forma en que priorizar las familias biparentales provoca ataduras a las víctimas de la violencia de sus agresores, sacrifica la seguridad en nombre de los derechos de los padres y ayuda a los agresores a mantener el control.  Toda la retórica sobre el valor del matrimonio y de la participación del padre no  sólo es incompleta : Para las víctimas de la violencia doméstica, es peligrosa.

*Sara Shoener es un profesional de salud pública e investigadora  quien se graduó con un doctorado de la Universidad de Columbia de este mes.

Una versión de este artículo de opinión aparece en la prensa el 22 de junio de 2014, en la página SR3 de la edición de Nueva York con el titular:. hogares biparentales puede ser letal 

 

miércoles, 4 de junio de 2014

NUEVO TERRIBLE CASO DE MALTRATO INSTITUCIONAL

LA SEÑORA JUEZA DEL JUZGADO DE INSTRUCCION Nº 5 DE LO PENAL...ACABA DE ABSOLVER A MI EX-MARIDO DE UN DELITO DE FALTAS Y VEJACIONES A SU HIJO DE 7 AÑOS....LAS VEJACIONES CONSISTIERON EN UNTARLE SUS PROPIAS HECES POR LA CARA Y PASEARLE CON ELLAS UNTADAS , MIENTRAS SUS ABUELOS PATERNOS , EL MISMO PADRE Y UNA PRIMA, SE BURLABAN DE EL...TAMBIÉ...N SOLÍA ENCERRARLE EN CUARTOS OSCUROS....MI HIJO ESTA EN TRATAMIENTO PSIQUIÁTRICO DESDE ENTONCES CON 7 AÑOS , TIENE DESCONTROL DE ESFINTERES Y MIEDO A LA OSCURIDAD ...ASÍ COMO ANSIEDAD Y TERRORES NOCTURNOS...LO CUAL PROVOCA QUE TENGA ANSIEDAD, BAJA -AUTOESTIMA Y MOMENTOS DE GRAN AGRESIVIDAD...EL PROPIO PSICÓLOGO QUE LO TRATA DECLARO EN EL JUICIO QUE EL NIÑO LE RELATO LOS HECHOS CON PELOS Y SEÑALES Y QUE TENIA MIEDO Y RABIA HACIA SU PADRE...AUN ASÍ....LA JUEZ HA DECIDIDO ABSOLVERLE . ...PORQUE DICE QUE UN PADRE TIENE TODO EL DERECHO A CORREGIR A SU HIJO....Y QUE COMO LO HACE EN EL ENTORNO FAMILIAR ...NO SUPONE UNA EXCESIVA HUMILLACIÓN PARA EL NIÑO....POR SUPUESTO VOY A RECURRIR LA SENTENCIA ...QUE DUDA CABE ...PERO QUIERO QUE TODO EL MUNDO SE ENTERE....DE QUE LA JUSTICIA EN ESTE PAÍS NO PROTEGE A NUESTROS HIJOS....MI ABOGADO ...ME DIJO QUE TENÍAMOS QUE HABER RECUSADO A LA JUEZ DESDE EL PRINCIPIO...PORQUE YA ANTES DE ENTRAR AL JUICIO ...TRATO DE PACTAR ...DICIENDO QUE EL POBRE PADRE YA HABÍA SUFRIDO BASTANTE....Y LO QUE ESTA SUFRIENDO MI HIJO??????...LAMENTABLE...INDIGNANTE...VERGONZOSO...!!!!!

Fdo. Marìa Guadalupe Montero Lòpez
EL NOMBRE DE ESTA JUEZ ES ,Mª DOLORES MUÑOZ SALVATIERRA Y EJERCE COMO JUEZ , EN EL JUZGADO Nº5 DE BILBAO...

Maltratada y enviada a prisión por el juez

En Sevilla, donde la bondad y el cariño de las compañeras feministas se hizo patente hace unos días en la asistencia a la presentación de mi libro Los nuevos machismos, y en el homenaje que me rindieron, sufrí la tristeza de conocer, una vez más, como la casta judicial se muestra en toda su crueldad patriarcal contra las mujeres y los niños. Las víctimas del maltrato machista, así como sus hijos –los más débiles e impotentes–, son doblemente victimizadas cuando acuden a pedir amparo a la justicia democrática de nuestro Estado moderno, respetuoso con la defensa de los derechos humanos.

Inés María Rivas Morera tuvo que denunciar al padre de su hija de tres años por abusos sexuales continuados. La denuncia se archivó en el Juzgado. Presentó querella y volvió a archivarse, se presentó el recurso ante la Audiencia y ratificó el archivo alegando la falta de pruebas. Por tanto el padre mantuvo todos sus derechos sobre la hija: la patria potestad y el régimen de visitas que le permitía disponer de la niña fines de semana alternos. La madre, desesperada ante la obligación de entregarle a la menor durante dos días cada quince, sin control alguno, dejó de permitírselo. La denunciaron a ella el ex marido y el fiscal, siempre tan atento a defender los derechos de los padres, y el juez ordenó que la detuvieron varios días. Cuando en la resistencia callada y sufrida que mantienen las madres en la defensa de sus crías, aún contra las agresiones de los progenitores –y sin esa capacidad de defensa femenina la humanidad hubiera desaparecido hace milenios–, Inés se mantuvo firme en proteger a la niña, el juzgado le ha impuesto multas que oscilan de 2.000 a 4.000 euros. La resolución judicial sobre el último recurso presentado por su abogado lleva camino de eternizarse.

Isabel Hinojosa Picón ha sido víctima de la insania machista del juez Serrano que, en Sevilla, durante un tiempo, demasiado, dispuso del poder que otorga el nombramiento judicial para perseguir a las mujeres que presentaban en su juzgado demandas de divorcio o denuncias por maltrato. Tantas fueron las actuaciones no ajustadas a derecho que acabó siendo condenado por prevaricación, pero mientras tanto Isabel y muchas más, y yo misma, fuimos víctimas de la persecución del que debía ser el garante de nuestra tutela judicial.

El más penoso y urgente de los casos que en una catarata de confidencias me contaron las víctimas, es el de María Salmerón Parrilla que se encuentra en el corredor de la prisión, esperando que en breve se le ordene ingresar para cumplir condena. María sufrió maltrato por parte de su marido durante un tiempo interminable –cualquier plazo de tiempo bajo la tortura es demasiado–, en el que la hija fue víctima y testigo a su vez. A pesar de ser condenado por sentencia firme, como es habitual en el criterio de los jueces, no se le ha retirado el régimen de visitas y la criatura sufre cada fin de semana los gritos, golpes y castigos del padre, hasta que la madre decidió no entregársela más. Y entonces comenzaron los procesos contra ella. Fiscales y jueces tan laxos con la concesión de órdenes de alejamiento y de protección, y mucho más descuidados en hacerlas cumplir, hasta que el denunciado o condenado puede asesinar a su víctima, son rigurosamente estrictos en la persecución del delito de desobediencia a las órdenes judiciales: cuando la madre se niega a cumplir el régimen de visitas señalado en la sentencia. Aquí hablamos además del criterio patriarcal por el cual el hombre siempre tiene razón, de la defensa del honor del juez. No va a permitir que una simple mujer, y en este caso no puede alegarse que falsa puesto que existen dos sentencias condenando al maltratador, pero siempre inestable por su condición de hembra, ponga en cuestión y se niegue a cumplir sus imperativos mandatos.

Por tanto, condenaron a María a un año y seis meses de prisión. Cuando no cupieron más recursos se solicitó el indulto, y a pesar de la explosión de generosidad ciudadana y feminista que expresó su indignación repetida y públicamente, y de la cobertura que los medios de comunicación le dieron, curiosos por el extraño caso, no se logró de la generosidad del gobierno más que un indulto parcial que se la redujo un tiempo. Pero en eso el padre volvió a exigir el cumplimiento del régimen de visitas y María siguió negándose a ello en protección de su hija. Y cayó la segunda condena, y ya no hay posibilidad de incumplirla porque al ser la segunda no cabe la remisión de la misma. Los periodistas ya no se interesan por María y su hija, no se pueden repetir interminablemente los temas. La audiencia quiere noticias frescas cada día, consume atrocidades como el Minotauro vírgenes, siempre insaciable, mientras los horrores se renueven. La tortura continuada, cruel y despiadada pero minúscula, a entender de la sociedad civil, que sufren madres y niños, inermes en las manos de sus verdugos que son amparados por el sistema judicial y el criterio general, no llama la atención más que unos minutos en el primer telediario. Después vuelve a tratarse de un asunto privado, que el juez resolverá. Y ya lo ha hecho.

Como explicaba María, ella está en el corredor de la prisión esperando que cualquier día le llegue la orden del juzgado de ingresar en la cárcel. Y en ese momento la niña irá a vivir con el padre, que finalmente la tendrá a su disposición libremente. El círculo infernal de maltrato, victimización judicial, persecución del verdugo, condenas injustas y entrega de la menor a la disposición incondicional del maltratador, se habrá cumplido.

Menos mal que disponemos de una espléndida Ley Orgánica de Protección Integral de la Violencia de Género, que este diciembre cumplirá diez años, de una red de Juzgados de Violencia que están ahí, con su equipo completo, fiscal, secretario, forense, asistente social, de cuatro cuerpos de Seguridad del Estado –municipal, autonómica, nacional y Guardia Civil– que velan incansablemente por defender y proteger a las víctimas de maltrato, y las mujeres disponen de órdenes de protección y alejamiento contra los denunciados, a los que se controla con pulsera electrónicas de nuevo invento, y en una modernísima y complejísima página web que administran incansablemente seis funcionarios de alto rango del Ministerio del Interior. Que además disponemos de la red consiguiente de Casas de Acogida y Centros de Información a la Mujer, con un teléfono, el 016, que da información gratuita y secreta a toda la que la demande.

De no ser así, María en vez de estar en el corredor de la prisión estaría en el corredor de la muerte, como le sucede a muchas mujeres en India, Sudán, Pakistán y otros países menos democráticos que el nuestro, pero por ella no se van a movilizar ni Amnistía Internacional ni los sublevados de Can Vies ni los de Gamonal. Al fin y al cabo se trata de una más de las mujeres que sufren maltrato en nuestro país.

viernes, 30 de mayo de 2014

RIBUNALES Considera que los criterios del recurso no están tasados por la norma

El TSJ confirma la custodia compartida a un condenado por violencia de género

  • La madre había recurrido un recurso contra la sentencia de la Audiencia de Alicante

  • Alegaba que un juzgado condenó al padre de su hijo por un delito de lesiones leves

  • El TSJ ratifica ahora la sentencia de la Audiencia y desestima el recurso de la mujer

Actualizado: 28/05/2014 17:52 horas

La Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia valenciano ha desestimado el recurso presentado contra una sentencia de la Audiencia de Alicante que otorgaba la custodia compartida de un menor a su padre, condenado por un delito de lesiones leves en el ámbito de violencia de género.

Según informa el TSJCV, el recurso no es admitido porque, como recoge la ley y de acuerdo con el criterio del fiscal, no hay ningún motivo de casación. La sala, añade, es competente para revisar solo aquellos recursos de casación según unos criterios tasados por la norma, y no es una tercera instancia dedicada a revisar las sentencias de la Audiencia Provincial de Alicante.

La sentencia recurrida confirmaba el fallo del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Dénia, que establecía que la patria potestad del menor sería ejercitada de forma compartida por ambos progenitores, y que la guardia y custodia sería ejercida bajo el régimen de custodia compartida.

La madre había solicitado la guarda y custodia de su hijo, y que se fijara como régimen de visitas a favor del padre el que se estableció en el auto que resolvía la orden de protección, y que se fijaba en fines de semana alternos y un día entre semana.

En su recurso presentado ante el TSJCV, la mujer consideraba que la sentencia dictada por la Audiencia "no tomaba en consideración" la condena del demandado en causa penal por el juzgado de instrucción de Dénia, como "autor penalmente responsable de undelito de lesiones leves en ámbito de violencia de género".

Ese juzgado condenaba al demandado a la pena de trabajos en beneficio de la comunidad durante 50 días, que según sostenía la demandante "constituye causa de exclusión del régimen de custodia compartida".

La Audiencia, sin embargo, consideró que "no se apreciaba" que la concesión de la custodia compartida entrañase un "riesgo objetivo para los hijos o para el otro progenitor".

El TSJCV declara en su auto, hecho pública este miércoles, que mediante la formulación del motivo se pretende una alteración de la base fáctica, no sujetándose a la declaración de hechos probados de la sentencia recurrida, y que "excede" el ámbito de aplicación del recurso de casación, por lo que procede su "inadmisión".

La recurrente argumentaba también que la sentencia recurrida "infringía" el artículo 92.7 del Código Civil, que establece que "no procederá la guarda conjunta cuando cualquiera de los padres esté incurso en un proceso penal iniciado por atentar contra la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad o indemnidad sexual del otro cónyuge o de los hijos".

El TSJCV considera que la inadmisión del primer recurso determina de plano la del segundo, declara la firmeza de la sentencia e impone a la recurrente las costas y la pérdida del depósito consignado para recurrir

.http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2014/05/28/53860602e2704e4b1f8b4575.html

jueves, 8 de mayo de 2014

TODO VALE ¿ DONDE ESTA EL INTERES SUPERIOR DEL MENOR ???????????

TODO VALE¡¡¡ DONDE ESTA EL INTERES SUPERIOR DEL MENOR?????


Revocan la condena a un padre que dejó a su hijo solo en un hostal de La Nucía

07.05.2014 | 23:43

La Audiencia de Alicante ha revocado la condena de cuatro meses de prisión que un juzgado de lo Penal impuso a un hombre por dejar a su hijo solo por la noche en un hostal de La Nucía, según el fallo hecho público ayer por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad. La Sección Segunda ha rechazado que el acusado hubiera dejado al menor, al que le faltaban tres días para cumplir siete años, en una situación grave de desamparo, ya que se trató de una situación puntual que no ha tenido consecuencias en la relación del padre con su hijo.
El fallo inicial del juzgado de lo Penal tres de Alicante consideró probado que el padre se marchó a las 23.00 horas dejando al niño durmiendo en la habitación, hasta que éste se despertó y bajó llorando a la recepción sobre las tres de la madrugada, quienes avisaron a la Policía Local. La Audiencia no ha considerado probado que el padre se marchara a esa hora pues fue un dato que oyeron los agentes al recepcionista del hotel.

http://www.diarioinformacion.com/sucesos/2014/05/08/revocan-condena-padre-dejo-hijo/1499403.html


lunes, 5 de mayo de 2014

NO VAS A VOLVER A VER A TUS HIJOS..............

http://www.elmundo.es/madrid/2014/04/29/535ed09d268e3ec05e8b4577.html

«No vas a volver a ver a tus dos hijos» (Madrid, ayer). «Si me dejas olvídate de los niños» (La Coruña, octubre de 2010). «Asómate y mira» (Tenerife, julio 2012). Son frases de padres, voces de maltratadores de género que amenazaron primero y mataron después a los hijos para seguir haciendo daño a las madres. Y lo hicieron aprovechando su tiempo con ellos, tirando de la custodia compartida o exclusiva, del régimen de visitas (como José Bretón en octubre de 2011 en Córdoba) o secuestrando (como Jonathan Moya en diciembre de 2012 en Huelva).

Un repaso a los casos ocurridos en España desde 2008 muestra que más de la mitad de los agresores machistas que asesinaron a sus hijos lo hicieron no estando su ex mujer presente y aprovechando sus periodos concedidos o pactados de visita. Además, la mayoría de los menores asesinados no lo fueron durante la agresión a la madre, lo que descarta el acto impulsivo y señala directamente al daño planeado.

De los 27 críos que desde 2008 han sido asesinados sin que se produjera también el crimen de su madre, 15 murieron sin estar la mujer presente. Otras veces, ellos fallecieron y la madre no. O perdieron la vida mientras el padre homicida prácticamente invitaba a la madre a la escena, como el lunes en Madrid.

«El objetivo es dominar a la mujer. No matan a los hijos porque se llevan mal con ella, no es una incompatibilidad de caracteres, como canta Sabina. Dañan como dominación.Los hijos son instrumentos para mantener el control. Le hacen daño a ella a través de ellos». Habla el forense Miguel Lorente, experto en maltrato machista antes de ser delegado del Gobierno socialista contra la Violencia de Género. «No matan a los niños por ser niños, los matan porque hay una madre alrededor. El homicidio es parte de la violencia contra la mujer». Lorente ha estudiado la agresión a menores como agresión a sus madres. «El Código Civil dice que quien esté incurso en violencia de género no accederá a custodia compartida. En noviembre de 2011 propusimos que si dice eso con la compartida, menos aún con la individual. No tuvimos tiempo. Perdimos las elecciones». La tesis es que «un maltratador siempre es un mal padre». Por eso apuesta por no dar visitas: «Es una prevención para recuperar a los menores de la violencia sufrida y evitar que el hombre siga ejerciendo violencia sobre la mujer».

Cuando a su sucesora en el cargo y en el color del Gobierno, Blanca Hernández, que habla de «violencia de crueldad sublimada», se le pregunta por el dato de que en 2013 los jueces suspendieron a maltratadores las visitas en un 3% de los casos, le sale este adjetivo: «Muy bajo». «No me gustan los automatismos, pero si el padre es maltratador, el juez debe tenerlo en cuenta en las medidas civiles. Lo estamos hablando con el Ministerio de Justicia».

Le hubiera servido a una niña de seis años el 2 de abril de 2013 en Málaga. Diego G. había sido condenado por violencia machista en diciembre de 2012, pero su prisión estaba suspendida y no tenía medidas de alejamiento de su hija. Tanto que gozaba de visitas. En una de ellas, la mató.

De los siete casos de asesinato de menores en 2013, cuatro ocurrieron sin presencia física de la madre. De los cuatro de 2012, tres. De los cuatro de 2011, otros tres. De los seis de 2010, también tres. De los seis de 2008, dos. Visitas y violencia machista, ese régimen de muerte.



miércoles, 30 de abril de 2014

El hombre que mató a uno de sus hijos, maltrataba a la madre de los niños, que se había separado de él hace dos meses

El hombre que mató a uno de sus hijos escribió una carta antes del crimen

La mujer no había denunciado por miedo, según fuentes de la investigación



Empleados de la funeraria en el lugar del suceso. / Atlas / F.J.B.

Un hombre de 32 años fue detenido en la madrugada de ayer en Madrid, acusado de degollar a su hijo pequeño, de 19 meses, e intentar matar al mayor, de cinco años. El agresor, Jorge Diego C. A., estaba separado de la madre de los niños y se encontraba pasando el día con ellos. Debía devolvérselos a la mujer el domingo por la noche, pero se negó a hacerlo. Ante su respuesta, esta acudió a recogerlos a su domicilio, donde encontró ya muerto al más pequeño y donde el hombre intentó apuñalarla con un cuchillo de cocina. No consiguió herirla, pero sí al niño mayor. La mujer, de 30 años, no había presentado denuncias por violencia de género contra el detenido.

Con el pequeño asesinado ayer, son ya dos los menores muertos por causas relacionadas con la violencia de género en lo que va de año —se contabilizan 12 niños huérfanos—. En 2013, fueron seis los niños muertos a manos de sus padres en represalia o por venganza hacia sus madres. Las estimaciones del Ministerio de Sanidad muestran que más de 800.000 menores se ven expuestos de manera indirecta o directa a los malos tratos que sufren sus progenitoras. "La violencia de género no solo afecta a las mujeres, también a sus hijos, que son un instrumento disuasorio que les hace permanecer con su agresor y que en ocasiones se convierten también en un elemento de venganza hacia ellas, cuando deciden dejarles", apunta Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación Asociaciones Mujeres Separadas y Divorciadas.

Su expareja y madre de los niños fue a recogerlos porque que el hombre no contestaba al teléfono

Jorge Diego C. A., de nacionalidad uruguaya con trabajo en una inmobiliaria, llevaba separado dos meses de su esposa, V. C., empleada de hostelería. Le había pedido pasar el día con los dos pequeños y se había comprometido a llevárselos a las ocho de la tarde a casa de su hermana. Cuando a esa hora los niños no habían llegado V. C. llamó a su expareja, pero este tenía el teléfono desconectado. No consiguió localizarle hasta las 23 horas. Cuando por fin respondió al teléfono, le dijo que no pensaba llevarle a los niños, que lo haría al día siguiente porque se había tomado unas copas y no estaba en condiciones de conducir. Nerviosa, la mujer habló con el hijo mayor, que le comentó que su hermano pequeño se había caído y se había hecho sangre por debajo de la barbilla. No pudo hablar más con el niño. El padre le quitó el teléfono y la comunicación se cortó, según fuentes próximas a la familia.

V. C., acompañada por su madre y su hermana, fue a casa del hombre, que había sido el domicilio familiar. Allí, llamó insistentemente al portero automático, pero nadie respondió y decidió abrir la puerta con sus propias llaves. Cuando entró en el piso encontró que su hijo pequeño había sido degollado. Al verla, Jorge Diego C. A. entró en la cocina, cogió un gran cuchillo e intentó apuñalarla. La hermana de la mujer evitó la agresión pero el hombre se dirigió, supuestamente, hacia el niño de cinco años y le apuñaló por la espalda. V. C. logró huir y llamar a la policía, que detuvo al agresor. El hombre confesó el asesinato y, según la investigación dejó un anota asegurando que cometía el crimen por "el bien de los niños". Hoy pasará a disposición judicial. El niño mayor está hospitalizado con lesiones son graves, pero no se teme por su vida. Los investigadores apuntan que la mujer era víctima de malos tratos desde hacía años, pero que no había denunciado a su marido "por miedo".

Una situación que no es rara, según Pérez del Campo, que fue durante años directora de un hogar de acogida para mujeres víctimas de violencia de género y sus hijos. De hecho, de las 22 mujeres que han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año, solo seis habían denunciado a sus verdugos. Casos como el ocurrido ayer son, para los expertos, un síntoma más de que hay que agudizar la prevención. También las medidas de protección para las mujeres que denuncian y para sus hijos. "Cuando hay un caso de violencia de género en el que hay hijos de por medio, se deberían suspender de manera inmediata las visitas con el padre y otorgar una orden de protección a madre e hijos. No se puede entregar a los hijos para que el maltratador cumpla su venganza", considera Pérez del Campo.

Un vecino escuchó gritos: "¿Cómo has podido hacer esto?"

En 2013, los jueces retiraron las visitas a un 3% de los maltratadores. Una cifra considerada irrisoria por la Asociación de Mujeres Juristas, Themis, que denuncia que los jueces han reducido mucho las órdenes de protección para las víctimas de malos tratos. Con la nueva ley de protección a la infancia, los jueces tendrán que pronunciarse siempre sobre la necesidad de imponer estas medidas —desde alejamiento a retirada de visitas— cuando hay hijos de por medio —hasta ahora solo lo hacían si se solicitaba—. Pero es necesario que la mujer denuncie. "Aunque están creciendo, hay pocos casos en los que se da un dispositivo de protección a una mujer que no ha denunciado pero ha ido a servicios sociales, por ejemplo", dice Susana Martínez, presidenta de la Comisión de Estudios de Malos Tratos a Mujeres. Y añade: "Darles apoyo para que se sientan seguras, pierdan el miedo y denuncien, es la asignatura pendiente".