martes, 2 de diciembre de 2014

El maltrato de las visitas

El maltrato de las visitas

  • 31 niños han sido asesinados desde 2008

  • 20 de ellos fallecieron durante el régimen de visitas


Actualizado: 29/11/2014 02:58 horas

El 97% de los hombres con orden de alejamiento por violencia machista obtiene en los juzgados un régimen de visitas a sus hijos, ya que los magistrados sólo deniegan el 3% de los casos en que hay menores de por medio. Es el universo del maltrato a los hijos para seguir maltratando a la mujer: 31 niños y niñas asesinados desde 2008, 20 de los cuales perdieron la vida durante la visita.
Y la tendencia de esas suspensiones del régimen de visitas es a la baja, al menos en los tres últimos años. De nada parecen valer las advertencias de los expertos, que llevan años afirmando que un maltratador de mujer no es un buen padre; ni la letra de las leyes que hablan del "interés superior del menor", ni el anuncio del Gobierno para incluir en la ley integral como víctimas de violencia de género a los hijos de los agresores, ni los números de la sangre, aumentados el jueves en Asturias.
Los datos del Consejo General del Poder Judicial muestran la escasa denegación de visitas a los maltratadores y su involución en el tiempo. En 2011, de 791 órdenes de protección en las que se había pedido suspensión de ese régimen, sólo se concedieron 49 (3,4%). En 2012, de 653, 57 (3,1%). En 2013, de 590, 23 (3,0%). Sólo en el segundo trimestre de este año (un periodo no comparable al año completo) se ha producido un levísimo repunte de denegaciones: de 151 órdenes de protección, 11 suspensiones de visitas.O sea, un 3,2%, dos décimas más que en 2013. Pero habrá que saber qué pasa en todo 2014.
"Es muy preocupante. Y va a más. Tiene que ver con la falta de credibilidad que se da a las mujeres. Falta formación en todos los estamentos. Es una lucha diaria", sostiene Ángela Alemany, abogada y autora de decenas de estudios sobre violencia de género y ámbito judicial.
Fuentes del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) eran ayer especialmente didácticas: "Hay que analizar la violencia de género desde la perspectiva de la víctima y del círculo de la violencia, no desde la normalidad. Ésta no es una violencia como las demás. Hay que quitarse prejuicios de género, eso de que las mujeres mienten -el año pasado las denuncias falsas supusieron el 0,022% de los casos-, que quieren obtener algo a cambio cuando denuncian... O que provocan en sus hijos el Síndrome de Alienación Parental, algo no reconocido por ninguna autoridad científica mundial -informes del CGPJ lo califican de construcción-, pero que está siendo utilizado precisamente para confundir a los jueces. Casos como el de Asturias, el de Málaga en 2012 -un hombre se llevó al bebé de su novia durante la visita y lo mató- o el de Bretón son intolerables".
El Principado de Asturias, la segunda comunidad autónoma tras Cataluña en la que más órdenes de protección se deniegan (un 57%), es el último ejemplo extremo de denuncia previa de maltrato y denegación de visitas. El asesinato de las dos hijas de la mujer que había puesto en manos de la Justicia el maltrato de su marido asciende a tres el número de menores muertos por sus padres en lo que va de año. Otros dos casos (uno en Madrid y otro en Cádiz) están en investigación, aunque tienen bastante hedor a violencia de género.
Son, hasta ahora, el final de una estadística impensable, cifras para letras como aquellas que, el pasado abril, le dedicó por teléfono a su ex mujer un hombre de Madrid antes de ahogar a dos niños: "No vas a volver a tus dos hijos". O aquel que, en julio de 2012 en Tenerife, llamó al telefonillo y le dijo a su ex esposa antes de estrellar el coche con su hijo dentro: "Asómate y mira".
En 2008, seis menores fueron asesinados, dos de ellos durante el periodo de las visitas. En 2009, dos, ambos durante la visita. En 2010, seis, tres de los cuales sin su madre delante. En 2011 y en 2012, ocho, seis de ellos en tiempo de visita. El año pasado, seis, cuatro de los cuales murieron durante las visitas. Y en lo que va de año, tres menores (quizá más otros dos, en investigación) han muerto, los tres muy lejos de la protección de su madre.
O sea, 31 pequeños asesinados en siete años, 20 de los cuales sin que muriera también la madre, lo que los especialistas consideran el colmo del maltrato hacia la mujer. "No hay mayor daño que dejar vivir a una mujer después de matar a sus hijos", dice Soledad Cazorla, Fiscal de Sala Delegada de Violencia sobre la Mujer, que lleva años luchando para que la lupa de la justicia esté atenta a esta violencia tan específica.
Cazorla, que sabe de decisiones jurídicas insólitas, no se cansa de alertar a quien quiere oírla: "Nos preocupan los altos índices de concesión de visitas a maltratadores con órdenes de protección para sus víctimas. Hay que saber cómo se controla ese asunto, qué efectos tiene una medida como esa, porque no es más que un evidente acto de control sobre la mujer. Y lo mismo pasa con las guardas y custodia. Los maltratadores maltratan a los hijos para maltratar a la mujer. Es la terrible expresión del te voy a dar donde más te duele".

El estereotipo social de que los padres nunca dañarán a sus hijos

Los números del Consejo General del Poder Judicial ilustran lo que Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres, establece como "impulso del estereotipo social". "Los jueces no se creen que los menores estén en peligro, prima el derecho del padre frente a la protección del hijo. Y así alimentan el estereotipo social: un padre no puede hacer daño a su hijo. Hasta las mujeres lo creen. Por eso muchas de ellas mantienen la denuncia por maltrato, pero no quieren que el padre deje de ver a sus hijos. Esta violencia es tan específica que los poderes públicos deben estar absolutamente alerta siempre". Ya se lo advirtió a España el Comité de Naciones Unidas para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (Cedaw) cuando, en julio de este año, condenó a nuestro país por negligencia policial y judicial sobre Ángela Carreño. Su ex marido mató a la hija de Ángela durante una visita sin vigilancia y ella lo denunció ante las autoridades españolas. Once años después de aquellos hechos, la ONU_condena al Estado español por no proteger a Ángela ni a su hija, por no haber condenado al maltratador ni haber indemnizado a la madre por los daños causados.

 
http://www.elmundo.es/espana/2014/11/29/5478e158ca47415a6d8b4578.html

Cuando los hijos son arma y víctimas de la violencia machista

ESPANA Víctimas denuncian la instrumentalización de los menores para perpetuar las agresiones

Cuando los hijos son arma y víctimas de la violencia machista


ULISES
Actualizado: 27/11/2014 16:44 horas
Primer ejercicio de la tarde
-Nosotros nos cagamos en Dios
-Nosotros nos cagamos en Dios
-Nosotros nos cagamos en Dios
...
Y así hasta 100 veces escritas línea bajo línea sobre un folio.
Segundo encargo de la tarde
-Ahora vamos a pintar y colorear, Raúl. Yo te dibujo una Iglesia ardiendo y tú le das color con las témperas. Puedes dibujar también a curas y monjas ardiendo alrededor. Verás qué divertido.
-Vale, papá.
Este es el resumen de una clase de "antirreligión": El castigo que le impuso un padre a su hijo de siete años durante su turno de visitas después de que la madre del pequeño decidiese apuntarlo a clases de catequesis.
Un capítulo más de la instrumentalización del hijo por parte del padre para seguir perpetuando la violencia que sufre esta madre. El niño: arma y víctima de la "violencia más sutil, la más difícil de demostrar", según los expertos. Una realidad cada vez más presente, según alertan desde las asociaciones contra la violencia machista, "que necesita de una urgente solución".
"El objetivo es desacreditar a la madre como sea. A través de pautas de educación o acusarla de que la relación se rompió por su culpa. A veces, son amenazas a través de los hijos, intimidaciones -que pueden ser más o menos sutiles- sobre cumplir el régimen de custodia. Y en otras ocasiones, directamente persecuciones", analiza Rocío Peces, psicóloga de la Asociación Mujeres unidas contra el maltrato.

No sólo hacia la madre

Una violencia que no sólo apunta hacia la madre, sino también hacia el propio hijo o hija del agresor que se manifiesta en alteraciones emocionales, dificultad para comunicar sus emocionesproblemas de conductaalimentación o sueño y por supuesto -como pretende el padre- un desgaste entre la relación del pequeño con su madre.
Prueba de ello es lo que sufrió tan sólo 24 horas antes de reunirse con EL MUNDO Carmen L, quien relata que su hija adolescente "explotó" por la prohibición del padre de ver a su abuelo paterno: "Me enseñó información que había buscado en internet sobre tipos depistolas y métodos para quitarse la vida. Dice que no quiere vivir más con esta situación de tira y afloja de la que nos culpa a los dos".
Según relata, su hija hace varios meses que no puede visitar a su abuela porque su padre se lo tiene prohibido: O hace que la madrerenuncia a la custodia de la adolescente o no se ven. No le valen al agresor las medias tintas: "Para él o para él".
La psicóloga de Mujeres unidas contra el maltrato -donde ofrecen asesoría legal, psicológica y social- narra que desde su asociación encuentra tantos perfiles como mujeres; "algunas son más conscientes de que están utilizando a su hijo como instrumento para hacer daño y otras que simplemente vienen preguntando por qué actúa así mi ex marido" "Quieren comprender qué está pasando: por qué esa lucha, esa manipulación", explica.

'Muy complicado de demostrar'

Una manipulación que es "muy complicada de demostrar ante un juez", afirma la abogada especialista en la materia Marta Fresnillo. Según argumenta, si hay una violencia directa es "fácil demostrarlo", pero en este caso son "pequeños actos que independientemente ninguno son constitutivos de delito, pero cuando los relacionas todos suman el hecho de seguir teniendo el dominio de la mujer".
Son casos en los que una orden de protección que les prohíbe acercarse a ella no es suficiente ya que siguen teniendo un vínculo que es el niño, que "lo aprovechan para seguir agrediéndola". Por ello, Fresnillo denuncia que son "muy pocos jueces los suspenden las visitas, y la patria potestad casi inexistentes, por lo que la violencia se sigue ejerciendo. Y comprobar que todos los actos son una manipulación es muy complicado".
Ante esta situación, la abogada defiende que se debe "oír más al menor" en escenarios como los explicados, además de exigirinformes psicosociales realizados con mayor profundidad.
"No debe imperar como hasta ahora la idea de que jamás se debe suspender la relación de un padre con su hijo. Los jueces son muy reacios a suspenderlas. El menor es un bien superior y los jueces deberían sopesar más los informes porque quizá sea necesario suspenderla", sentencia.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Audiencia Provincial de Alicante otorgó la custodia compartida a un hombre condenado por Violencia de Género

Este año la Audiencia Provincial de Alicante otorgó la custodia compartida a un hombre condenado por la Ley de Violencia de Género al considerar que "no se apreciaba" que entrañase un "riesgo objetivo para los hijos o para el otro progenitor". Esta sentencia perfila, como tantas otras, un peligroso modelo de relaciones familiares postmatrimoniales y lo da como bueno socialmente. Elude que el niño también ha sido víctima de la violencia y todas las consecuencias que tendrá para su de­sarrollo psicológico, como la interiorización de los roles que desembocan en la violencia machista, y su naturalización como una pauta de relación normal.



https://www.diagonalperiodico.net/libertades/24571-desproteccion-la-infancia-sistema-judicial.html

miércoles, 22 de octubre de 2014

MALTRATADA Y ENVIADA A PRISION POR EL JUEZ

MALTRATADA Y ENVIADA A PRISION POR EL JUEZ

En Sevilla, donde la bondad y el cariño de las compañeras feministas se hizo patente hace unos días en la asistencia a la presentación de mi libro Los nuevos machismos, y en el homenaje que me rindieron, sufrí la tristeza de conocer, una vez más, como la casta judicial se muestra en toda su crueldad patriarcal contra las mujeres y los niños. Las víctimas del maltrato machista, así como sus hijos –los más débiles e impotentes–, son doblemente victimizadas cuando acuden a pedir amparo a la justicia democrática de nuestro Estado moderno, respetuoso con la defensa de los derechos humanos.
Inés María Rivas Morera tuvo que denunciar al padre de su hija de tres años por abusos sexuales continuados. La denuncia se archivó en el Juzgado. Presentó querella y volvió a archivarse, se presentó el recurso ante la Audiencia y ratificó el archivo alegando la falta de pruebas. Por tanto el padre mantuvo todos sus derechos sobre la hija: la patria potestad y el régimen de visitas que le permitía disponer de la niña fines de semana alternos. La madre, desesperada ante la obligación de entregarle a la menor durante dos días cada quince, sin control alguno, dejó de permitírselo. La denunciaron a ella el ex marido y el fiscal, siempre tan atento a defender los derechos de los padres, y el juez ordenó que la detuvieron varios días. Cuando en la resistencia callada y sufrida que mantienen las madres en la defensa de sus crías, aún contra las agresiones de los progenitores –y sin esa capacidad de defensa femenina la humanidad hubiera desaparecido hace milenios–, Inés se mantuvo firme en proteger a la niña, el juzgado le ha impuesto multas que oscilan de 2.000 a 4.000 euros. La resolución judicial sobre el último recurso presentado por su abogado lleva camino de eternizarse.
Isabel Hinojosa Picón ha sido víctima de la insania machista del juez Serrano que, en Sevilla, durante un tiempo, demasiado, dispuso del poder que otorga el nombramiento judicial para perseguir a las mujeres que presentaban en su juzgado demandas de divorcio o denuncias por maltrato. Tantas fueron las actuaciones no ajustadas a derecho que acabó siendo condenado por prevaricación, pero mientras tanto Isabel y muchas más, y yo misma, fuimos víctimas de la persecución del que debía ser el garante de nuestra tutela judicial.
El más penoso y urgente de los casos que en una catarata de confidencias me contaron las víctimas, es el de María Salmerón Parrilla que se encuentra en el corredor de la prisión, esperando que en breve se le ordene ingresar para cumplir condena. María sufrió maltrato por parte de su marido durante un tiempo interminable –cualquier plazo de tiempo bajo la tortura es demasiado–, en el que la hija fue víctima y testigo a su vez. A pesar de ser condenado por sentencia firme, como es habitual en el criterio de los jueces, no se le ha retirado el régimen de visitas y la criatura sufre cada fin de semana los gritos, golpes y castigos del padre, hasta que la madre decidió no entregársela más. Y entonces comenzaron los procesos contra ella. Fiscales y jueces tan laxos con la concesión de órdenes de alejamiento y de protección, y mucho más descuidados en hacerlas cumplir, hasta que el denunciado o condenado puede asesinar a su víctima, son rigurosamente estrictos en la persecución del delito de desobediencia a las órdenes judiciales: cuando la madre se niega a cumplir el régimen de visitas señalado en la sentencia. Aquí hablamos además del criterio patriarcal por el cual el hombre siempre tiene razón, de la defensa del honor del juez. No va a permitir que una simple mujer, y en este caso no puede alegarse que falsa puesto que existen dos sentencias condenando al maltratador, pero siempre inestable por su condición de hembra, ponga en cuestión y se niegue a cumplir sus imperativos mandatos.
Por tanto, condenaron a María a un año y seis meses de prisión. Cuando no cupieron más recursos se solicitó el indulto, y a pesar de la explosión de generosidad ciudadana y feminista que expresó su indignación repetida y públicamente, y de la cobertura que los medios de comunicación le dieron, curiosos por el extraño caso, no se logró de la generosidad del gobierno más que un indulto parcial que se la redujo un tiempo. Pero en eso el padre volvió a exigir el cumplimiento del régimen de visitas y María siguió negándose a ello en protección de su hija. Y cayó la segunda condena, y ya no hay posibilidad de incumplirla porque al ser la segunda no cabe la remisión de la misma. Los periodistas ya no se interesan por María y su hija, no se pueden repetir interminablemente los temas. La audiencia quiere noticias frescas cada día, consume atrocidades como el Minotauro vírgenes, siempre insaciable, mientras los horrores se renueven. La tortura continuada, cruel y despiadada pero minúscula, a entender de la sociedad civil, que sufren madres y niños, inermes en las manos de sus verdugos que son amparados por el sistema judicial y el criterio general, no llama la atención más que unos minutos en el primer telediario. Después vuelve a tratarse de un asunto privado, que el juez resolverá. Y ya lo ha hecho.
Como explicaba María, ella está en el corredor de la prisión esperando que cualquier día le llegue la orden del juzgado de ingresar en la cárcel. Y en ese momento la niña irá a vivir con el padre, que finalmente la tendrá a su disposición libremente. El círculo infernal de maltrato, victimización judicial, persecución del verdugo, condenas injustas y entrega de la menor a la disposición incondicional del maltratador, se habrá cumplido.
Menos mal que disponemos de una espléndida Ley Orgánica de Protección Integral de la Violencia de Género, que este diciembre cumplirá diez años, de una red de Juzgados de Violencia que están ahí, con su equipo completo, fiscal, secretario, forense, asistente social, de cuatro cuerpos de Seguridad del Estado –municipal, autonómica, nacional y Guardia Civil– que velan incansablemente por defender y proteger a las víctimas de maltrato, y las mujeres disponen de órdenes de protección y alejamiento contra los denunciados, a los que se controla con pulsera electrónicas de nuevo invento, y en una modernísima y complejísima página web que administran incansablemente seis funcionarios de alto rango del Ministerio del Interior. Que además disponemos de la red consiguiente de Casas de Acogida y Centros de Información a la Mujer, con un teléfono, el 016, que da información gratuita y secreta a toda la que la demande.
De no ser así, María en vez de estar en el corredor de la prisión estaría en el corredor de la muerte, como le sucede a muchas mujeres en India, Sudán, Pakistán y otros países menos democráticos que el nuestro, pero por ella no se van a movilizar ni Amnistía Internacional ni los sublevados de Can Vies ni los de Gamonal. Al fin y al cabo se trata de una más de las mujeres que sufren maltrato en nuestro país.


domingo, 12 de octubre de 2014

POR FAVOR, POR NUESTROS/AS HIJOS/AS, ¡¡¡FIRMAD ESTA PETICIÓN Y DIFUNDID A TOPE!!!

POR FAVOR, POR NUESTROS/AS HIJOS/AS, ¡¡¡FIRMAD Y DIFUNDID A TOPE!!!
El anteproyecto de ley que pretende aprobar el PP con el nuevo Ministro de Justicia a la cabeza, va a causar un daño irreparable para muchísimos menores cuyos padres se separen de forma contenciosa. Si ya se están dando situaciones que son auténtico maltrato institucional hacia estas criaturas, con la aprobación de esta ley se va a abrir la vía legal a este maltrato ya que para nada mira por el bienestar del menor como objetivo prioritario.

 ¡¡¡Hay que inundar con esta petición a los promotores de semejante barbarie! ¡¡¡Que se nos oiga!!!!!!!!!!!